viernes, 18 de marzo de 2016

PRESENTACIÓN

Mi nombre es Gustavo Gentile. A través de esta experiencia didáctica nos propondremos problematizar sobre la siguiente cuestión: Enfrentar la “naturalización” de la idea de economía individualista, contraponiendo el concepto de economía solidaria a través de la concientización e internalización de una cultura tributaria y la distribución de recursos tributarios utilizando las herramientas del aula aumentada. Desarrollar esa cultura no es tarea fácil porque requiere el esfuerzo de todos y el trabajo conjunto y comprometido. Es justamente en el ámbito escuela donde puede aportarse hacia esa concientización. La aplicación de las nuevas tecnologías en el aula favorecen el aprendizaje en varios aspectos: la concreción del trabajo colaborativo, procurando lograr grupos de aprendizaje cooperativo y de alto rendimiento; la interactividad,  la concreción del aula aumentada,  es decir el desarrollo del aprendizaje en ámbitos extraescolares, a través de recursos como aulas virtuales, grupos de redes sociales, etc. Trabajaremos partiendo de conocimientos previos y de la construcción o reconstrucción de los mismos, integrando el uso de herramientas por todos conocidas (escritura, lectura, intercambio verbal personal), junto con las herramientas y recursos tecnológicos: uso de páginas web, grupos de redes sociales (facebook, twitter, drive), software de presentación de actividades (power point, prezi, etc,). En síntesis, la obtención de aprendizajes verdaderamente significativos a través del uso de las NTICx, aprovechando la relación que existe entre las nuevas formas de enseñar y aprender, así como por el cambio cultural que el soporte informático y las redes tienden a promover, de manera que el aprendizaje pueda ser situado y contextualizado.

DISPARADOR INICIAL

La cultura se define como el conjunto de valores, creencias, principios y fundamentales que tienen en común un determinado grupo de personas. Al hablar específicamente de cultura tributaria, se alude a la información o desinformación por parte del ciudadano en tanto contribuyente, al cumplimiento forzoso o voluntario de sus obligaciones, en el marco de un contexto de solidaridad social. Por ello se puede hablar de países con elevado grado de cultura tributaria y otros con poca o nula existencia de la misma. La cultura tributaria es entonces un mecanismo de doble vía: I) En una se encuentran los contribuyentes, cumpliendo su obligación que tienen como integrantes de la sociedad, II) En la otra el Estado, haciendo (o debiendo hacer) el uso más honrado y claro de los dineros que los contribuyentes aportan en un marco de responsabilidad social y solidaria.  La verdadera cultura tributaria se refiere entonces a lograr el alcance del pago de impuestos por parte de los contribuyentes de forma voluntaria con la certeza de estar contribuyendo a un reparto equitativo de la riqueza y al mismo tiempo que sus aportes serán  utilizados de manera correcta por el Estado en uso de sus facultades. En el video que vemos a continuación, la A.F.I.P. a través de su Programa de Educación Tributaria, expresa sinteticamente el objetivo de la recaudación tributaria, creando conciencia en la responsabilidad de todos en el cumplimiento de las obligaciones fiscales para lograr una economía más justa y solidaria

TRABAJO COLABORATIVO- EL AULA Y LAS TIC


La escuela ha ido evolucionando de una posición de simple transmisibilidad a otra donde los actores que la integran, la forman y conforman incorporando sus experiencias personales, cognitivas e incluso afectivas. Es un lugar de encuentro, de transmisión de conocimientos, pero también donde se confrontan diversidades culturales y sociales que implican una tarea para la que la cual no hay respuestas definitorias. El cambio permanente es el único paradigma que hoy nos propone la realidad, lo que implica la necesidad de una permeabilidad en la actitud docente en la búsqueda de soluciones consensuadas, trabajos en equipo, y por qué no decirlo un grado importante de humildad en nuestras apreciaciones respecto a otros colegas. No podemos solos, el “mundo” del aula solitaria, donde comenzaba y terminaba la labor del docente es algo del pasado. A esta realidad, se sumó el advenimiento de las TICs, las cuales evolucionan a una velocidad que muchas veces supera incluso la capacidad de asimilar dichos avances. El punto es cómo nos conectamos, como logramos una nueva comunión docente-alumno-institución y contexto social que nos permita generar saberes colaborativos, en distintos espacios y momentos

Es un ejercicio, un trabajo que implica una disposición distinta del docente tradicional. Se trata de encontrar el equilibrio entre las potencialidades que aportan las redes sociales como herramienta de trabajo con los alumnos, junto con las cuestiones negativas que existen, es decir que los docentes desarrollemos competencias específicas. Creo que lo importante es plantearnos ciertos aspectos a tener en cuenta, que deberán ser permanentemente revisados y reelaborados con nuevas investigaciones e intercambios de experiencias. Por ello el trabajo colaborativo potencia las posibilidades de aprendizaje, como pudimos experimentar en esta tarea. El intercambio, las diferencias y acuerdos que fuimos logrando enriquecieron no solo en trabajo, sino que además permitieron que cada uno revea su propia práctica.

CONCLUSIÓN FINAL


UNA NUEVA FORMA DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE

Las redes sociales no son plataformas que educan pero si entornos que facilitan la distribución de información nos está diciendo precisamente que han surgido nuevas formas de interacción social. El punto central está, a mi entender, en cómo nos posicionamos como docentes ante esa realidad, y cómo generamos autonomía y sentido crítico en nuestros alumnos. Implica justamente desnaturalizar el criterio que lleva a pensar que la simple disponibilidad de información por sí misma deja de lado la tarea docente.

Creo que lo importante es plantearnos ciertos aspectos a tener en cuenta, que deberán ser permanentemente revisados y reelaborados con nuevas investigaciones e intercambios de experiencias. Entre ellos, podríamos puntualizar básicamente dos áreas donde habría que trabajar: en primer lugar es la definición clara y concreta de los aprendices del Nuevo Milenio. El segundo lugar en la forma de enseñar  y aprender con las nuevas tecnologías, que acercan a todos los actores de la comunidad. Entiendo que estos puntos son condicionantes de la integración curricular de las TICs. (y específicamente a las redes sociales) , que no es utilizar simplemente las computadoras en las clases sin que se produzca un aprendizaje significativo. Esto significa que no puede un docente enfrentar su actividad áulica sin tener absolutamente claro a qué tipo de alumno está enseñando. Hablar por ejemplo del trabajo en el modelo 1 a 1, donde cada estudiante accede a la información en línea desde cualquier lugar, en forma ubícua, fuera de los límites del aula, donde los padres se integran participando activamente en el seguimiento de los progresos de sus hijos, significa una construcción que cambia rotundamente el paradigma educativo que conocemos. Y un gran desafío ya que como se menciona en el apunte, “lejos de ser prescindible, la figura del docente es más necesaria cuando más autónoma es la acción de los alumnos. Trabajar por ejemplo utilizando redes horizontales como Facebook, o Twitter requiere de un seguimiento permanente del docente, moderar la información que circula y como se realizan los vínculos que la web muchas veces hace parecer como inocuos y sin riesgos.  Esto implica un cambio actitudinal ante su tarea, es decir desestructurar una serie de cuestiones aprehendidas en el pasado que significaban un conjunto de herramientas pedagógicas que respondían a un tipo de enseñanza, y un modelo de alumno y docente de la modernidad, y aprehender una forma de plantearse como docente activo,. Uno de los aspectos más importantes a incorporar es un elemento que no era tenido en cuenta en el pasado y es la predisposición para el cambio permanente., y la disposición a ser cuestionado para lo cual deberá pre-disponerse a tener una actitud no reactiva como se planteaba la enseñanza tiempo atrás, sino proactiva es decir generar desde el conflicto unas oportunidades de generar aprendizajes significativos.