UNA NUEVA FORMA DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE
Las redes sociales no son plataformas que educan pero si entornos que facilitan la distribución de información nos está diciendo precisamente que han surgido nuevas formas de interacción social. El punto central está, a mi entender, en cómo nos posicionamos como docentes ante esa realidad, y cómo generamos autonomía y sentido crítico en nuestros alumnos. Implica justamente desnaturalizar el criterio que lleva a pensar que la simple disponibilidad de información por sí misma deja de lado la tarea docente.
Creo que lo importante es plantearnos ciertos
aspectos a tener en cuenta, que deberán ser permanentemente revisados y
reelaborados con nuevas investigaciones e intercambios de experiencias.
Entre ellos, podríamos puntualizar básicamente dos áreas donde habría
que trabajar: en primer lugar es la definición clara y concreta de
los aprendices del Nuevo Milenio. El segundo lugar en la forma de
enseñar y aprender con las nuevas tecnologías, que acercan a todos los actores de la comunidad. Entiendo
que estos puntos son condicionantes de la integración curricular de las TICs.
(y específicamente a las redes sociales) , que no es utilizar
simplemente las computadoras en las clases sin que se produzca un
aprendizaje significativo. Esto significa que no puede un docente enfrentar su
actividad áulica sin tener absolutamente claro a qué tipo de alumno está
enseñando. Hablar por ejemplo del trabajo en el modelo 1 a 1, donde cada
estudiante accede a la información en línea desde cualquier lugar, en forma ubícua, fuera de los
límites del aula, donde los padres se integran participando activamente en el
seguimiento de los progresos de sus hijos, significa una construcción que
cambia rotundamente el paradigma educativo que conocemos. Y un gran desafío ya
que como se menciona en el apunte, “lejos de ser prescindible, la
figura del docente es más necesaria cuando más autónoma es la acción de los
alumnos. Trabajar por ejemplo utilizando redes horizontales como
Facebook, o Twitter requiere de un seguimiento permanente del docente, moderar
la información que circula y como se realizan los vínculos que la web muchas
veces hace parecer como inocuos y sin riesgos. Esto implica un cambio
actitudinal ante su tarea, es decir desestructurar una serie de cuestiones
aprehendidas en el pasado que significaban un conjunto de herramientas
pedagógicas que respondían a un tipo de enseñanza, y un modelo de alumno y
docente de la modernidad, y aprehender una forma de plantearse como docente
activo,. Uno de los aspectos más importantes a incorporar es un elemento que no
era tenido en cuenta en el pasado y es la predisposición para el cambio
permanente., y la disposición a ser cuestionado para lo cual deberá
pre-disponerse a tener una actitud no reactiva como se planteaba la enseñanza
tiempo atrás, sino proactiva es decir generar desde el conflicto unas
oportunidades de generar aprendizajes significativos.

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